¿Workaholic?

¿Workaholic?

Ciertas condiciones laborales pueden aumentar los niveles de ansiedad y estrés. Lo curioso es que los llamados workaholics sienten ese malestar e irritabilidad cuando no están trabajando.

Workaholic es un anglicismo que se traduce por trabajólico, laboradicto, trabajoadicto, ergómano o ergomaníacos. Múltiples formas para referirse al mismo tipo de persona: aquella a la que su entorno define como adicto al trabajo.

Los workaholis tienen como centro de su vida su trabajo y restan importancia a todo lo demás, ya sea una cuestión familiar, social o personal. Así, su incapacidad para desconectar acaba poniendo en riesgo su salud de forma gradual. Según Marisa Bosqued, psicóloga clínica con gran experiencia en el ámbito laboral, la situación en la que se encuentran provoca que poco a poco vayan perdiendo su estabilidad emocional, llegando incluso a convertirse en adictos al control y al poder para tener éxito.

Ya sea por miedo a perder el trabajo o por el ritmo de vida actual es cada vez más frecuente que una persona se vuelva workaholic prácticamente sin darse cuenta. En estos casos es indispensable detectarlo cuanto antes para disminuir el estrés que esto comporta y lograr una mejor calidad de vida.10 señales de desvelan que eres un workaholic:

1- Buscas mil excusas para no descansar Siempre tienes algo más importante que hacer antes que descansar o pasar tiempo con tu familia o amigos. 15 días de vacaciones te parecen una eternidad y te cuesta encontrar un fin de semana libre para poder desconectar.

2- Estás conectado las 24 horas del díaEstás siempre disponible, cualquier día a cualquier hora. Tienes siempre el teléfono cerca y procuras tener siempre conexión 3G (o 4G) y los mails actualizados. La conexión a internet es tan importante como el aire que respiras.

3- Eres egocéntricoPrimero tú y después tú. Tus obligaciones siempre están por encima de cualquier compromiso familiar o con tus amigos.

4- Nadie va a hacer el trabajo tan bien como túNo sabes delegar tareas y acabas sobrecargándote de trabajo, lo que te lleva a alimentarte mal o incluso suprimir comidas. Soportas grandes niveles de ansiedad y estrés y tu mente no para nunca.

5- Eres el primero en llegar a la oficina (y el último en irse)Llegas a la oficina cuando aún no se ha hecho de día y te vas cuando ya no queda nadie. Puedes trabajar más de 12 horas al día y sentir que aún te falta tiempo.

6- ¿Vida social? No tengo tiempo para estas cosasEvitas salir con tus amigos o con tu pareja. Si no estás en la oficina prefieres estar en casa, así puedes seguir con el trabajo que te ha quedado pendiente.

7- Tienes a tu pareja un poco descuidadaTe gusta estar solo y a veces hasta te llevas el trabajo a la cama (revisando emails desde la Tablet, leyendo unos informes antes de acostarte etc.). Tu pareja tiene paciencia, pero todo tiene un límite.

8- Tienes complejo de Rey Midas«Si no fuera por mí esto no habría salido bien». Crees que conviertes en oro todo lo que tocas y que el fracaso es por la falta de dedicación o talento de los demás.

9- No tienes muchos amigos en el trabajoNadie se toma el trabajo tan en serio como tú. Tus compañeros no te inspiran confianza y más que amigos, tienes aliados.

10- No sabes decir que «no»Tienes tres mandamientos sagrados: «no digas no a tu jefe», «no digas no sé» y «nunca digas no puedo».Si te reconoces en estos 10 puntos, no hay duda, eres un workaholic. Y si esta adicción al trabajo no se trata a la larga puede generar consecuencias para tu salud como ansiedad, problemas en tus relaciones sociales (pareja, amigos, familia) y consecuencias físicas como la úlcera de estómago o problemas cardiovasculares.Para no llegar a estos extremos hay ciertas cosas que puedes empezar a hacer desde hoy mismo. Lo principal es aceptar el problema y ser consciente de los beneficios que comportan el tiempo libre, el ocio y las relaciones personales (y no sacrificarlos por el trabajo).Si la adicción es muy fuerte es recomendable que contactes con un especialista que puede ayudarte a eliminar tu dependencia. Además, hay otras acciones que te ayudarán a mejorar tu situación como realizar técnicas de relajación que te ayuden a bajar tu nivel de estrés, delegar algunas tareas en el trabajo (y confiar en que tu equipo las va a hacer bien), realizar ejercicio físico o marcar un horario y actividades para hacer con tu familia y amigos.

¿Eres un workaholic?

El centro de su vida

Para estas personas, su trabajo se ha ido convirtiendo poco a poco en el centro sobre el que gira toda su vida. De hecho, este ha ido desplazando a todo lo demás. Normalmente, estas personas suelen tener pocas relaciones de apoyo social a su alrededor. Por eso, recurren al trabajo cada vez con más frecuencia para refugiarse de sus problemas personales.

Connotación no tan negativa

La dificultad para considerar este tipo de conductas como un trastorno radica en que su entorno no suele considerar trabajar en exceso como algo “malo”. Cuando una persona toma drogas habitualmente o se refugia en el alcohol para escapar de sus problemas, el círculo social del adicto condena firmemente su conducta. No obstante, parece que trabajar demasiado no está tan mal visto.

¿Parte amable o refuerzo positivo?

El lado positivo de esta dedicación exclusiva al empleo son las consecuencias laborales. Tanto el jefe como el resto de compañeros de oficina ven en el workaholic una especie de referente laboral. En el sentido de que es el que más horas dedica a sus proyectos, el que más implicado parece estar en los resultados de la compañía, el que da la sensación de estar más motivado… Y al final, todo ello tiene su recompensa en forma de ascensos, poder o remuneración.

Pero, a su vez, ese reconocimiento refuerza la conducta adictiva. Y, con ello, dificulta mucho que el workaholic deje de serlo porque cree que si con su comportamiento consigue mayores dosis de poder y ambición, ¿por qué tendría que dejar de hacerlo?

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