Todo queda entre familia

A lo largo de los años las familias crecen llevando consigo algunos fantasmas del pasado, maldiciones o secretos. 

Y a mí, me gustaría viajar a lo largo del tiempo para reencontrarme con mis ancestras, aquellas que han sido abandonadas en el olvido; estoy segura de que tenemos más en común de lo que podemos imaginar y tal vez, pueda entender muchas cosas más.

Quisiera que me compartieran sus recetarios y sus remedios, quisiera saber porqué se trenzan el pelo en las fotos y si realmente les gustaba llevarlo así o si ese es el secreto para que no se me caiga más.

Quisiera saber de donde surgió aquél lunar que llevo en el cuello, o si alguna de ellas sabe de la rebeldía de mi corazón; porqué mi mente no deja de dar vueltas en la extraña conexión con el pasado, sintiendo parte de su presencia, pero en otras tantas ocasiones, las veo tan lejos y al mismo tiempo las extraño sin haberlas conocido siquiera.

Son enigmas que llevo en la cabeza y de los que sigo encontrando restos en las nuevas generaciones, con la sonrisa de aquella bebé que apenas comienza a caminar o esa extraña manía de morder el lápiz que tiene mi hermana.

Entre posturas y pasos que parecen nuestros pero que vienen heredados, enfermedades y algunos que otros pecados; que aunque cada uno los lleva consigo a su manera, no dejan de ser tan extraño que sean tan similares.

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