Saltos en el tiempo

Saltos en el tiempo

Coexistir en un mundo lleno de fábulas con enseñanzas de vida tal vez sea necesario; pero que en la mente de los lectores resuene el sentido de culpa, es algo que solo la ciencia ficción ha podido generar en un par de líneas.

Así retumba el miedo en el interior de cada uno de nosotros y por mucho que seamos aficionados, religiosos o conscientes, tocar las cuerdas adecuadas generan un verdadero caos en el rumbo de nuestra propia existencia con tan solo considerar una nueva alternativa o contemplación de lo que los pequeños actos pueden hacer, cuestionar o simplemente dejarse llevar por las teorías que plantean las historias.

Además de la manera en que reflejamos o comparamos nuestro curso con algunas de ellas, identificar patrones de conducta que evocan una eterna conexión de lo inexplicable con lo sucedido y todas aquellas posibilidades de lo que podría ocurrir.

Son saltos en el tiempo, desde aquel pasado que ha marcado nuestra historia como especie, el trayecto que hemos recorrido y la manera de contarlo, incluso por aquellas partes que se han omitido con un propósito, porque la información tiene un poder del que ningún soberano ha sabido aprender, si el propósito de Maquiavelo al escribir El Príncipe se basó en principios fundamentales para preservarlo, no fue con el fin de aprender, sino de darle una función a la responsabilidad que conlleva el saber. Pues dentro de todos nosotros albergamos ilusiones y esperanzas, fines propios que no se conjuran en uno que sea común, por muy similares que sean nuestras ideas. Las revoluciones han sido establecidas por motivaciones personales, como la liberación de nuestras mentes o de nuestros sucesores y eso no quiere decir que sea meramente correcto, al final, no es solo nuestra sangre la que predomina en la mayoría de los habitantes, pero una gota que recorra la vena de la esperanza del hermano que lucha a mi lado, nos vuelve similares y por eso, defiendo sus ideales como si fueran míos.

La apropiación del sentir ajeno ha marcado en miles de rutas la imposición, pero no determina el exito; ni los nazis lograron aquel cometido.

Y por eso, el futuro redobla en esquinas, deja vu que marcan un hilo nuevo en la historia, que altera la formula de una nueva posibilidad que nos abre los ojos, explota las mentes, motivando a tomar cartas en el asunto. Sea la catarsis o la gloria, el fin se acerca conforme avanzamos, sea benéfico para algunos o lo sea para todos, es algo que no sabemos.

Cargamos con el sacrificio de nuestras manos, de los rivales y todos aquellos que se empeñen en defender una causa que no sea la suya, de manera que condena irremediablemente, porque el cambio radical nos atemoriza, perder no lo consideramos una opción.

A pesar de todo, seguimos tomando elecciones u omitiendo algunas otras, como si tuviéramos libre albedrío, pero sean nuestras acciones las que marquen nuestro curso o el plan de un ser divino, nuestro fin esta sellado desde el momento en que todo dio inicio.

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