¿Qué con el miedo?

¿Qué con el miedo?

Por mucho tiempo el ser humano ha creado herramientas que le permiten sobrevivir, hoy en día tenemos muchas habilidades, inteligencia, instintos, pero… ¿qué pasa con el miedo?

El miedo por su naturaleza, esta instaurado en nuestro ser como una reacción a una amenaza inminente, que nos pone alerta y nos previene de situaciones en las que no necesariamente debemos participar. Es como cuando vas caminando por la calle muy relajado y justo frente a ti, los perros salen ladrando de forma agresiva a la persona delante de tuyo, puede ser que experimentes esta sensación en el cuerpo de miedo, pero aun así la situación no es tan grave y pasas por ahí.

El miedo es sin duda una herramienta que nos permite ser prudentes, ante las algunos hechos y circunstancias, sin embargo no debemos permitir que este rebase los límites. En variadas ocasiones nos podemos encontrar en situaciones por las que debemos atravesar para crecer personalmente, como emprender un negocio, ser independiente, hablar con colegas que se quieran sumar a tu proyecto, etc. Y a veces por el miedo a fracasar, a la responsabilidad o hablar en público, no logramos nuestras metas.

Los síntomas físicos que se pueden reconocer del miedo son: aumento de la presión cardiaca, sudoración, dilatación de pupilas, descenso de la temperatura corporal, tensión muscular.

Lo importante es detectar las diferentes fuentes del miedo, es decir reconocer cuales son los factores que te generan terror y una vez que estos hayan sido detectados poder encontrar la manera más adecuada para superarlo y evitar de algún modo llevarlo al siguiente nivel como una fobia.

Seguro que has escuchado la frase ¿qué es lo peor que puede pasar? Y así es imagina esos escenarios fatales y te darás cuenta que nada es tan fatal como no  hacer las cosas. Así que respira profundo porque tu momento ha llegado, no dejes que el temor supere tu talento.

Dato sumamente innecesario

El lauril (sulfato de sodio), es el componente de la pasta dental que nos bloque por un tiempo para saborear lo dulce de los alimentos… Es por eso que nos sabe tan feo un juego de naranja después de lavarnos los dientes.

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