Poe

Poe

Hacer terror es todo un arte, cabe mencionar que el miedo, el asco o la repulsión son sentimientos independientes en cada persona; éste sentimiento se remite al cerebro mamífero, una parte instintiva marcada por la evolución en la especie humana, donde anomalías en el entorno, activan el estado de alerta (como los relámpagos, insectos venenosos, la obscuridad, etc.), la lista de cosas que generan ésta emoción es tan variada y amplia como las personas que existen sobre la faz.

Actualmente, a través de la socialización hemos generado nuevos miedos, como el ridículo, el rechazo o la discriminación; así como algunos otros basados en la tecnología y los avances; como a las enfermedades, un saboteo, perder la información de nuestro ordenador o que nos hackeen el celular, la cuenta bancaria y mucho más.

Podemos enfrentar esos miedos, desarrollar otros nuevos o alimentarlos; pero, qué pasa cuando sentimos una gran atracción al miedo. Bien es cierto que la literatura, el cine y muchos otros medios han explotado los miedos naturales, sociales y tecnológicos para erizarnos la piel.

Sin embargo, como cualquier otro género, el terror, el misterio, el género policiaco y muchos otros más no solo nos embelesan, sino que además nos seducen con sus múltiples presentaciones y manifestaciones que nos hacen caer en tentación una y otra vez.

Y mientras haya quién lo consuma, habrá quién lo siga generando. Así, es que nace el género de horror en el arte, como una manera de entender lo que dentro de cada uno de nosotros sucede, porque para que alguien pueda hablar de algo, primero debe conocerlo.

Eso lo entendía muy bien Edgar Allan Poe, quien se sentía atraído por lo desconocido, especialmente con el misticismo y las creencias de los criados negros, de quienes sustrajo muchísimo material para sus historias, además de ser conocido en sus tiempos de universitario como un hábil lector, pues no se le reconocía si no traía consigo un libro.

Se sentía fascinado por las letras y aunque su padre adoptivo no tuviera fe en ello, consiguió ser uno de los primeros escritores en dedicarse al oficio y vivir de ello. Se le atribuye el nacimiento de la novela policiaca, pero también retoma elementos básicos de los clásicos griegos como la tragedia.

Como ya mencioné anteriormente, trataba temas con misticismo, creencias y maldiciones, así como sentimientos del alma humana como la venganza, la ambición, el deseo; siempre con el toque gótico del autor. Y aun con el éxito que tuvo en vida, Edgar Allan Poe trasciende como un referente en el género, sirviendo de inspiración o una figura a seguir de nuevos autores.

Pues al día de hoy, los aficionados al género, aquellos que disfrutan de la adrenalina que desprende el sentimiento del horror se inspiran, citan o rinden tributo al maestro del terror, y que Dios se apiade del alma del buen Edgar Allan Poe.

Con una de las muertes más misteriosas, el autor abandona su oficio y al mundo, exhalando su último aliento un 7 de octubre de 1849.

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