No todos son héroes.

Porque también tenemos heroínas, mujeres que se han abierto paso a su manera y que son como pinturas que necesitan ser observadas con detenimiento, para capturar cada detalle; así, las letras de Kathryn S. Blair, se van enlazando hasta formar palabras que resultan en una estructura precisa, ofreciendo una imagen en perfecta simetría, con metáforas y frases en una combinación que nos van explicando poco a poco el contexto en que se va desarrollando la historia.

Tres décadas son expuestas cronológicamente a lo largo de toda la novela, hablando de la infancia de nuestra heroína en el Porfiriato, los antecedentes y acontecimientos clave que desencadenarán giros importantes para la siguiente década; la Revolución, sus actos y consecuencias, siempre teniendo en alto la participación de nuestra protagonista, y así también nos cuenta parte de sus viajes; abriendo un panorama de lo que ocurría en el mundo. Por último, la post revolución, como campo fértil para que el PRI diera inicio a la siembra de su influencia en el pueblo mexicano. Esto, hablando en tintes políticos; no olvidemos los espacios en los que se va dando la novela, los monumentos, la descripción de varios puntos clave y que al día de hoy, son reconocidos; personajes de impacto y alta influencia en opinión publica, gente destacada, íconos de la historia, puntos de referencia y la importancia de sus actos o sus ideas; que abren paso a una nueva sociedad cada vez más a la que hoy conocemos.

La novela, trata de la vida de Antonieta Rivas Mercado, una joven nacida en cuna de prestigio; conocida como la cuarta hija de Antonio Rivas Mercado, el mismo que diseñó la columna en que se luce el Monumento de Libertad independiente, mandado hacer por el mismo Porfirio Díaz, por el centenario de la liberación del pueblo mexicano a manos de los españoles que ocurrió durante su gobierno (o dictadura).

Un acto que habría de marcar y trascender su vida, su historia y su imagen; de una mujer que buscaba la igualdad, de la valentía y la inteligencia de una persona que no le temía a los enfrentamientos, el carácter de una heroína; la imponencia de una gran mujer capaz de liderar cualquier trinchera con tal de defender sus ideales, su fama, su éxito y su fortuna; parecía que nada la detenía, pero, todos tienen una debilidad y Antonieta Rivas Mercado, no era la excepción; y es que el colmo de las mujeres inteligentes, es enamorarse como tontas; así, la sentencia de muerte de Antonieta, fue el desgarre del corazón, en un último intento de un amor no correspondido, al menos así se lo hizo saber José Vasconcelos, al menos así lo sintió ella.

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