Nacidos en cuna de papel.

Nacidos en cuna de papel.

Podemos establecer cuándo surge la poesía, siguiendo el rastro de las letras que su creador va dejando en pasos de tinta, pero cuándo nace el poeta en cada uno de los nombres inmortalizados, no se sabe con certeza.

No hay fórmula secreta y como bien muchos deben saber, que existe tanta poesía en el amante enamorado y mal correspondido como en el niño que se pierde entre sueños y latidos. Se asocia a la poesía con cantares, con sentimientos, con vidas y muertes, con grandezas y pequeñeces, con riquezas, golpes de estado o menesteres.

Entre tantos poemas muertos en la boca de los olvidados, de aquellos que asesina el tiempo, los hay con los otros, que quedaron pisoteados a falta de oídos, a falta de labios que los pronuncien. Sin embargo, perseveran en el silencio de las páginas bajo escombros, ceden al fuego como su testigo y cómplice del suicidio; bajo montos de basura, desterrados a su valor. Hablo de la poesía no dicha nunca, pero que existe en cada uno de los cobardes que no soportan el compromiso del poeta.

Como los que han sido, los que son y los que serán; renacen y mueren constantemente a mano de sus propios lectores, como juglares tocando de nuevo entre las cuerdas de sus arpas para detonar una melodía que les mueva el alma. Explotan burbujas, incomodan y desestabilizan a quienes dicen que lo saben todo. Estruendos y derrumbes de almas en batallas que lo extraordinario nos regala y la calma se ve lejana. Sin tiempo ni certeza de nada, ni sueños tranquilos que nos invadan, pues estamos en constante escucha de quién toca a la puerta, de quien se oculta bajo las sombras. Y preferimos permanecer quietos, sesgos de lo que consideramos correcto; como si todo fuera absoluto. 

Pobre iluso, quien en la palabra se aloja, cuando ésta es a la vez escudo y espada; quien a las letras honra, pero éstas no necesitan de tal cosa, pues toda su misión , radica en la utilidad. 

Así pues, llega la poesía, para decir lo que el abecedario no puede y en su basto lenguaje figuran sueños o pesadillas; deliran los cuerdos y los locos no logran posar en razón; porque lo que aquí se dice en el entendimiento del cada cual hará su parte. Poeta que a la pluma das parte, poesía que a la vida das arte y lector que das testimonio con tu intervención protagónica en alarde.

2 comentarios en «Nacidos en cuna de papel.»

  1. Te das cuenta que incluso hablando y o escribiendo sobre “la poesía “ le das ese toque o es que es solo al leerlo? No importa cual sea el caso creo que eso es lo maravilloso de la poesía.

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