Mi sentido de justicia.

Si de alguien hay que cuidarse, es de los que son pacientes; pues ellos tienen la calma del mundo para esperar el momento adecuado. Fiarse de alguien que es excesivamente paciente es peligroso, pues de alguien enérgico, te puedes predisponer para un ataque en cuanto pierda los estribos, conoces el riesgo que representa mantener cercanía con alguien de sangre caliente, pero la sangre fría, es muy diferente.

Es constante, es discreta, es incierta, es como la experiencia de adentrarse al mar, con las incontables ocasiones en que los humanos han nadado con tiburones sin que éstos últimos logren percatarse, es increíble; pues contrario a lo que muchos piensan, nadar con tiburones es más inofensivo de lo que parece, debido a la paciencia que éstos depredadores poseen, les permite encontrar el momento preciso para atacar (sin embargo, la carne humana no son su aperitivo favorito, la mayoría de los ataques de tiburones a humanos sin provocación es debido a la confusión que éstos tienen con algunos peces u otras presas). En general, los sangre fría, suelen permanecer en movimiento constante, pero son muy calmados, precisos, complejos y muy inteligentes; son estrategas potenciales (y no, esto no es coaching).

A lo que voy es, la paciencia es una virtud elemental para la supervivencia, pero también puede ser un arma muy letal; conjugada con otras como la observación, la capacidad de análisis la perspectiva de justicia que puede equilibrar o desequilibrar la balanza en una u otra dirección. Finalmente, todo consta de perspectivas. 

Así pues, posicionarse del lado de la justicia queda sobrevolando en lo efímero, pues qué es lo que te hace perder los estribos, qué te obliga a exigir justicia y qué tipo de justicia es la que te parece adecuada. Y así, a diario se someten a juicio una infinidad de acontecimientos que nos obligan a valorar nuestro sentido de justicia. Catalogando determinados actos de correctos o incorrectos, tachar o descalificar; aceptar o negar; finalmente aquello que motiva nuestro sentido de justicia queda delimitado por lo que ya conocemos. 

Entonces, qué tan humanos pueden ser los monstruos o qué tan monstruosos pueden ser los humanos. Su sentido de justicia los hará elegir, pero no pierdan de vista los motivos que los inclinaron a responder, pues serán esos mismos motivos los que los hagan desistir a romperse la próxima vez que se lo cuestionen.

Así pues, la trilogía del Dragón Rojo nos muestra a uno de los hombres que nos hacen sentir como nadar con tiburones, puede ser interesante, adrenalínico y emocionante; pero nunca sabes cuándo o porqué el sentido de justicia de Hannibal Lecter le abriría el apetito, como para comerte.

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