La Nota Roja

Entre las calles me encontré con diversos personajes y me gusta imaginar qué pasa por sus mentes, quiénes son en realidad, qué secretos guardan, cómo son aquellos ciudadanos que topamos en la vía publica, quiénes son aquellos que se sientan a nuestro lado en el transporte, aquellos con los que cruzamos miradas en las banquetas o simplemente aparecen y desaparecen de nuestra vista en apenas un par de pasos; esos desconocidos llenos de misterio, que conservarán sus más obscuros secretos hasta que llegue algún intruso a destruirlo todo.

Como termitas, los diarios sensacionalistas llegan a contar historias que muchas veces rebasan la realidad,  pero eso no significa necesariamente que son falsas, sin embargo, cada vez se superan un poco más y desvanecen la imagen del que protagoniza la historia de la portada, convirtiéndolo en un chiste, una cifra o simple entretenimiento  a través del morbo.

Por ello, considero importante la necesidad de comenzar a cuestionarse sobre los contenidos que consumimos a diario, incluyendo noticias; que no son sino un producto más que se vende como lo que es, una mercancía informativa, pero que últimamente se ha dedicado a desensibilizar a los lectores-consumidores de ese contenido; porque es lo que vende, es lo que hay; de ahí parto para comentar sobre algunas situaciones que ocurren dentro de la novela La Nota Roja, escrito por Antonio Guadarrama; una novela extraordinaria, muy fácil o rápida de leer; pero que viene a dejar un poco de duda sobre el oportunismo para vender en la prensa.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *