La escena más triste del cine

La escena más triste del cine

¿Eres de esas personas que le encanta sufrir con las películas? Pues este episodio es para ti, tú llora con libertad. El tema del día de hoy va dedicado esas personas chillonas (y me incluyo entre ellas) que solo vemos el principio de Up y lloramos, y para acabarla algunas muy sádicas lo disfrutan ¿masoquismo? Puede ser ¿para ser más fuertes? Averigüémoslo

El cine es uno de los medios más completos para expresar nuestros sentimientos e ideas, provocando en el espectador un mundo lleno de emociones, que van desde el enojo, miedo, felicidad, entre otras que pueden llegar a ser más complejas. Pero una que nunca puede quedar fuera es la tristeza ¿y en donde está la tristeza? En los dramas.

El drama es uno de los géneros favoritos de muchas personas, incluyendo a la Academia, que, según su base de datos de 97 películas ganadoras de la estatuilla, 47 fueron dramas, y hay que aceptar que tiene su encanto, debido a que te hace empatizar con los personajes para adentrarte más en la historia, en sus conflictos e involucrarte emocionalmente. Y aunque sus orígenes se ven desde la antigua Grecia como parte de los cultos que se le rendían al dios Dionisio, para después dar su salto al teatro, actualmente también funciona como un género cinematográfico muy diverso, ya que puede mezclarse con otros géneros como el terror o la comedia.

Ahora bien, no a todas las personas nos dejan llorar con libertad, todas hemos escuchado comentarios burlones, esto se lo podemos adjudicar a que vivimos en una cultura de bienestar en donde todo siempre debe ser felicidad y placer, incluso la tristeza y el enojo han sido clasificadas como emociones negativas, cuando también son necesarias. El cine, al ser un entretenimiento, un placer y hasta un lujo no puede alterar nuestro estado de ánimo de esa manera “tan negativa”, cuando precisamente es eso lo que busca el cine, conmovernos. Un gran ejemplo es lo que paso con Alegría y Tristeza, ambos personajes de la película de Pixar Intensamente, que tienen una serie de “enfrentamientos” en donde Alegría siempre quiere que Riley este feliz, haciendo ver a Tristeza casi como una enemiga, cuando no es posible sentir felicidad todo el tiempo, la tristeza también es necesaria pues llega a reducir la atención en el mundo externo para focalizarla en el interno, esto ayuda a que nos autoanalicemos y reflexionemos acerca de lo que sentimos.

Y al ver un dramón puede que nos sintamos acompañados en nuestro dolor o según algunos estudios de dudosa procedencia, llorar en las películas, nos hace más fuertes ¿Será?

No sé qué tanto creer en esto, pero de acuerdo con un estudio realizado en la Universidad de Oxford, disfrutamos de ver pelis tristes y llorar porque de esta manera entrenamos nuestra tolerancia al dolor. Esto lo leí en una revista, pero no tiene fuente, entonces su origen se me hace sospechoso, básicamente dice que para llegar a esa conclusión contaron con 169 personas que dividieron en dos grupos. Al grupo A se le puso la película Stuart: a Life Backwards (2007). Donde un escritor interpretado por Benedict Cumberbatch analiza la vida de Stuart un alcohólico sin hogar con un pasado violento, interpretado por Tom Hardy.

Mientras tanto al grupo B se le presentaron dos documentales de arqueología y biología. Antes y después de las proyecciones los participantes tuvieron que contestar un cuestionario acerca de su estado de ánimo y realizar una serie de ejercicios de resistencia física. Al comparar los resultados los responsables del estudio cayeron en cuenta que la tolerancia al dolor del grupo A aumentó, mientras que en el grupo B disminuyó.

Por otro lado, según un estudio dirigido por Silvia Knobloch-Westerwick y Yuan Gong, vemos películas tristes porque nos hacen reflexionar sobre nuestra propia vida y nuestras relaciones, provocando una extraña sensación de bienestar y agradecimiento. Para este estudio se reclutaron a 361 estudiantes de la Ohio State University para que vieran Atonement, mejor conocida en México como Expiación, deseo y pecado. Cinta del 2007 dirigida por Joe Wright y  que cuenta con las actuaciones de una joven Saoirse Ronan, Keira Knightley, James McAvoy y otra vez Benedict Cumberbatch. Y vaya drama que les pusieron. Basada en el libro de Ian McEwan, la historia sigue la vida de dos enamorados que, por azares del destino son separados.

En el estudio se documentaron las reacciones de los asistentes antes, durante y después de la proyección para formularles una serie de preguntas acerca de su estado de ánimo. Quienes afirmaron sentirse más tristes durante la cinta fueron quienes más alegres se sentían al terminó de ésta, debido a que alcanzaron a ponerse en el lugar de los personajes y echarle un ojo a su propia vida, ya que muchas veces el cine logra renovar nuestra visión del mundo de forma positiva. Claro, que no todos pueden alcanzar ese grado de empatía, por lo que quienes no se sintieron conmovidos por la historia pues continuaron como si nada.

A fin de cuentas, cada quien tiene sus gustos, por lo que elegir la película más triste está difícil, pero que tal la escena más triste. Todos podemos estar de acuerdo que hay un sinfín de escenas que nos rompen el corazón y es que hay mucho de donde elegir, desde el asesinato de Mufasa, hasta cuando Marley se muere, cuando Jack se congela, cuando E.T. se va a su casa, cuando Wilson se pierde… Todos tenemos una escena nos dejó marcados, traumados de por vida, no obstante, según hay una que supera a todas.

En el año de 1988, los investigadores Robert Levenson y James Gross se dieron a la tarea de encontrar todas aquellas escenas que alteran nuestras emociones para ser usadas en laboratorios y experimentos. O sea, como una técnica para provocar una emoción en sujetos de investigación, sin tener que recurrir a algo más. De esta manera, Levenson y Gross evaluaron más de 250 películas, de las cuales seleccionaron 78 segmentos para proyectar a estudiantes universitarios y encuestarlos sobre sus respuestas emocionales ante lo que vieron. Los resultados arrojaron que la escena más triste es de la película de The Champ o El Campeón (1979). Este drama de un padre que en su búsqueda por reivindicarse como boxeador muere frente a su pequeño hijo de 9 años interpretado por Rick Schroder, lo que le valió un Globo de Oro a mejor actor revelación al dejarnos una de las escenas más desgarradoras del cine. Vela, te reto a no llorar.

Y la pregunta sigue ¿Por qué disfrutamos de ver estas películas y llorar? Yo creo que cada quien tendrá sus razones, ya te mencioné algunas, pero otra de ellas es que a veces necesitamos desahogarnos y que mejor que hacerlo con la compañía del cine.

Ahora te toca a ti. ¿Cuáles son tus pelis fav para llorar? ¿Y cuáles te dejaron un trauma emocional que ya no puedes volver a ver? No olvides escuchar el podcast y visitar nuestras redes sociales para más contenido. Yo soy Daniela Zulikey, te espero la próxima semana para más cosas de cine.

Adiós.

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