Jet Lag Social

Jet Lag Social

¡Charlamos?

Buenos días, buenas tardes o buenas noches, sea el momento que me estés leyendo muchas gracias. 

Nuevamente contigo, como cada lunes otro episodio de este podcast. 

¿Charlamos? Tu mente y yo.

Soy Jair Hernandez y es momento de que charlemos.

¿Qué es el jet lag social y cómo puede afectar a tu salud?

Todos sufrimos cierto jet lag cuando viajamos entre países con zonas horarias muy diferentes.

Si la diferencia de horas es grande tu cuerpo puede pasarse unos días «confundido» con los nuevos horarios de las comidas, el sueño y hasta la hora de ir al baño.

Pero hay un jet lag para el que no hace falta ir muy lejos: el jet lag social, que se produce cuando hay grandes diferencias entre el horario de sueño del fin de semana (o de los días libres) y el horario de los días laborales.

Los expertos que lo investigan creen que la interrupción regular de los patrones de sueño puede «confundir» al reloj del cuerpo, es decir, al ritmo circadiano, que regula nuestro metabolismo.

¿Cómo se miden las horas de jet lag social?

Para algunas personas no hay distinción entre días laborales y fines de semana.

Los académicos que investigan el jet lag social suelen comparar el punto medio de sueño de una persona durante los días laborales y los días libres.

Por ejemplo, si una persona duerme durante la semana desde las 23 hasta las 7 de la mañana, el punto medio de sueño son las 3 de la madrugada.

El fin de semana, si la persona duerme de 1 a 11 el punto medio serían las 6 de la mañana.

Por tanto su jet lag social sería de 3 horas.

¿Cómo puede afectar a la salud?

Varios estudios científicos han encontrado una relación no causal entre un gran jet lag social y varios indicadores metabólicos de una salud pobre.

Un estudio de 2015 con más de 800 trabajadores que hacían horarios de trabajo regulares encontró que quienes tenían un mayor jet lag social tenían más probabilidades de tener obesidad y otros marcadores no saludables de salud que los trabajadores cuyo patrón de sueño apenas cambiaba durante toda la semana.

No es que dormir más el fin de semana cause obesidad, pero la obesidad sí parece ser más frecuente entre las personas con un mayor jet lag social.

Los investigadores, de varias universidades británicas y estadounidenses, dijeron que «vivir en contra de nuestro reloj biológico puede contribuir a la aparición de disfunciones metabólicas y de sus consecuencias».

Una diferencia de jet lag social de dos horas es el límite a partir del cual se empiezan a observar esos biomarcadores poco saludables, según los autores del estudio financiado por el Consejo de Investigación Médica de Reino Unido y el Instituto Nacional para el Envejecimiento de Estados Unidos.

Otra investigación muy reciente del Programa de Investigación sobre Sueño y Salud de la Universidad de Arizona, en EE.UU., acaba de concluir que el jet lag social es un marcador circadiano importante para la salud, independientemente de la duración de las horas de sueño y de problemas como el insomnio.

Según las conclusiones del estudio, liderado por Michael A. Grandner y publicado en la revista Sleep, el jet lag social está asociado «con una salud más pobre, enfermedades de corazón, peor estado de humor y una mayor fatiga y somnolencia».

Los investigadores sugieren que, no solo la duración del sueño sino también la regularidad en el horario, juega un papel importante para nuestra salud.

Varios estudios científicos e instituciones de la salud recomiendan que los adultos deberíamos dormir regularmente como mínimo siete horas al día para estar descansados y en un estado óptimo de salud.

Y según el servicio británico de salud pública, el NHS, los expertos concuerdan en que mantener horarios regulares de sueño durante la semana y los fines de semana ayuda a prevenir problemas de sueño.

Cómo ir de camping puede ayudar con tus problemas de sueño

Si la luz artificial y la pantalla de tu televisor o tu celular te dejan desvelado por la noche, es hora de agarrar la carpa y salir de camping.

Parece que lo uno no tiene que ver con lo otro, pero esa es la recomendación de un grupo de investigadores estadounidenses que concluyó que estar expuestos a los ciclos naturales del día y la noche puede reajustar nuestro ritmo circadiano y, en consecuencia, mejorar nuestro patrón de sueño.

Algunas mejorías, según los autores del estudio publicado en la revista Current Biology, son apreciables incluso después de solo un camping de fin de semana.

En sus experimentos, la gente se dormía unas dos horas antes de lo habitual cuando estaba en medio de la montaña y sin acceso a sus dispositivos electrónicos.

Reajuste del reloj biológico

Todos tenemos un ritmo circadiano interno que anticipa cuándo son las horas del día y de la noche para coordinar el funcionamiento diario de nuestro cuerpo.

Ese ritmo afecta a nuestro nivel de alerta, nuestro estado de humor, nuestra fuerza física y nuestra necesidad de dormir, dentro de un ciclo de 24 horas.

La luz natural ayuda a que ese reloj interno se mantenga en hora.

Pero la vida moderna, repleta de luz artificial, alarmas y omnipresentes celulares ha alterado nuestros patrones de sueño.

«Nos estamos levantando a una hora en la que nuestro reloj circadiano nos dice que deberíamos seguir durmiendo», le dijo a la BBC el autor del estudio, el doctor Kenneth Wright, de la universidad de Colorado Boulder.

Este desajuste entre nuestros hábitos, nuestro reloj circadiano y la luz natural tiene consecuencias para la salud: varios estudios lo han vinculado a trastornos del estado de humor, diabetes del tipo 2 y obesidad.

Además, quizás a un nivel más simple, hace que nos sintamos atontados y adormilados cuando tratamos de levantarnos por la mañana.

Botón de reinicio

El doctor Wright organizó una serie de expediciones de camping de distinta duración y con pequeños grupos de voluntarios.

Durante la acampada se midieron los distintos niveles de luz y se tomaron análisis de sangre para examinar la presencia de melatonina, la hormona del sueño.

Durante una semana de camping, incluso en invierno, en la época más oscura del año, las personas estaban expuestas a 13 veces más cantidad de luz natural que el grupo de control que se quedaba en casa.

Sus niveles de melatonina también empezaban a aumentar dos horas y media antes. Como consecuencia, quienes estaban de campamento empezaban a dormir y a despertarse en sintonía con sus relojes internos.

Una medida de corto plazo

Pero según las observaciones de Wright una vez empacada la tienda de campaña los relojes biológicos de los participantes volvían a su viejo ritmo.

Según el investigador, para poder beneficiarse a medio plazo del reajuste del campamento la gente debería tratar de aumentar la exposición a la luz natural durante el día, por ejemplo, saliendo a caminar antes de ir al trabajo, sentándose junto a una ventana o aumentando la luz natural en una habitación.

Igual de importante sería, según el investigador, reducir la luz artificial por la noche, bajando por ejemplo la intensidad de la iluminación.

Si quieres disfrutar de tu programa favorito nocturno en la televisión «grábalo», recomienda Wright.

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