Del personaje al autor

Del personaje al autor

Cuando un artista hace una obra, hasta qué parte se deslindan uno de otro, o es que acaso nunca lo hacen. Basándome en algunas cartas que Oscar respondía a los diarios, luego del lanzamiento de la novela del Retrato de Dorian Grey, donde expresa que los personajes no existen en la vida real. 

Sin embargo, en la vida del artista existió, justamente en la época que se publica la novela, un secreto que lo condenó para siempre. Así como Basil admiraba a Dorian por su juventud y belleza, considerando que el chico sería incapaz de hacer algo terrible, Oscar solía justificar lo imperdonable en su vida, directamente de la mano de su amante.

Poco a poco, los rumores comenzaron a esparcirse. Aunque el escritor gozaba de llevar un estilo de vida cómodo, elegante y estético; pronto comenzó a ser tachado de hedonista, expresando directamente sobre el artista la resistencia social hacia su manera de ser y por lo tanto, la forma en que presentaba su arte. Varios críticos consideraron que Wilde acababa con la inocencia de los jóvenes, incitándolos al desenfreno; a lo que el escritor responde en un prefacio que más tarde acompañaría a su obra en una nueva edición:

«No existen libros morales o inmorales. Los libros están bien o mal escritos. Eso es todo.»

OScar wilde

Es posible que los críticos se refirieran más al escritor que a la misma novela, pues en aquél entonces, se sabía que a pesar de que el autor estaba casado, llevaba una relación prohibida, ya que no solo se trataba de una infidelidad, además era penado ser homosexual y su amante Alfred Douglas, tenía recién cumplidos los veinte años cuando se paseaba de la mano del escritor de 41 años.

Sin embargo, la personalidad del escritor abarcaban más allá de su orientación sexual, poseía gran ingenio, sentido del humor y una capacidad de beber muy excéntrica; sin duda alguna, cada que alguien mencionaba algo referido a Dorian Grey inmediatamente había conexión con Óscar Wilde. Parece ser que en la obra se impregnaba más en el propio artista, incluso por sobre lo que él hubiera querido desear:

«Supe que tenía delante a alguien con una personalidad tan fascinante que, si yo se lo permitía, iba a absorber toda mi existencia, el alma entera, incluso mi arte.»

El retrato de dorian grey, oscar wilde.

Desde una constante similitud entre el físico de Dorian y los rasgos que Wilde encontraba de atractivos en Alfred, hasta el estilo irrefrenable que distinguía al autor. Al final, la novela guarda en su interior, una parte de su creador que solo él puede visualizar. Incluso, a palabras que pone sobre la boca de Basil cuando éste se refiere al fragmento de alma que incrusta en el cuadro cuando lo pinta, pues en el retrato no se plasma el rostro de Dorian, sino los sentimientos que ese rostro le provocan al artista, y por tanto, si el retrato es expuesto, el alma y todos esos sentimientos, también. Dejando que todos los curiosos sean testigos de algo que solo el artista y la obra comparten.

De igual modo, considero fuertemente que Oscar Wilde y el Retrato de Dorian Grey, guardan un secreto que solo ellos conocen, a pesar de estar a vista de todos, esos sentimientos que provoca seguir las palabras en la trama de la novela, se transforman en algo que solo el escritor entiende, en su proceso artístico mientras derrochaba parte de su sentir en las páginas que más tarde conformarían una de las obras más estudiadas y analizadas en la historia del arte.

Considero que al final, la vida del propio artista se convirtió en un drama que evidenció a toda una sociedad y sus cargas moralistas, cuando se resintió la filosofía de vida del artista, llevada en escena dentro de su propia vida, incomodando a su contexto y por lo tanto, la incomodidad de su entorno se hizo notar:

«Una nueva forma de belleza es cosa aborrecible para el público, y cada vez que surge una de ellas los espectadores se irritan y extravían de tal modo que siempre recurren a dos expresiones estúpidas; una de ellas, que la obra de arte en cuestión es absolutamente incomprensible; la otra, que es absolutamente inmoral. Pero, a mi juicio, lo que en realidad quieren decir con esas expresiones es lo siguiente: cuando dicen que una obra es absolutamente incomprensible, quieren decir que el artista ha dicho o hecho una cosa bella, que además, es nueva; cuando dicen que una obra es absolutamente inmoral, implican que el artista ha dicho o hecho una cosa bella, que, además, es verdadera.»

El alma del hombre bajo el socialismo, Oscar Wilde.

La defensa a palabra del propio artista dejan a su arte como lo que es, porque el artista no se concentra en el reconocimiento durante la entrega, eso sería exceso de vanidad y no es porque el autor no gozara la vanidad, por el contrario; en la admiración absoluta, de sentir y hacer sentir, conectando en uno mismo, a la fuerza de lo que debe ser, solo por su propia naturaleza.

Aunque lo bello no siempre es bueno, en la oscuridad de su maldad contiene un atractivo que lo vuelve tentador. Así que Oscar no se resistía en ser malvado, a pesar de ser estético; era crítico de arte. Solía decir que «la naturaleza copiaba al arte», en cuanto a la exactitud de estética o simetría, pues no había expresión más bella que la plenitud del sentimiento que evocaba el arte. Al final llevó esa misma estética a la propia naturaleza de la vida y la crítica lo sentenció, dejando únicamente al arte y acabando con el artista.

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