Cuerpos y erotismo

Cuerpos y erotismo

Domingo catorce de febrero, mucho tiempo libre y mis peores vicios, el consumo excesivo de redes sociales. Más allá del consumo capitalista que genera ésta fecha, se convirtió en un espacio para recordar amistades pasadas, mensajes donde nos deseamos mucha felicidad unos a otros, pero más allá de eso; me pareció interesante, topar con nuevas formas de celebrar el día del amor y la amistad.

Es cierto que hay muchos tipos de amor, como formas de amar. Amor romántico, amor de amigos, amores platónicos, amores imposibles, amores ficticios, entre tantos otros. Hablando de mi algoritmo específicamente, encontré una constante, los post de amor propio.

Pero, ¿en qué consiste el amor propio? Suena tan ridículamente fácil y al mismo tiempo es tan complicado. Más allá de los traumas o la autoestima, trabajar en el amor propio es algo que debe hacerse constantemente. Se trata de una actividad que implica de inversión temporal, emocional y económica.

Amor propio es cortarse el cabello como se te antoje y defender la idea de que se te ve fabuloso, a pesar de las posibles críticas; amor propio también es ponerse la ropa que te gusta o con aquellos colores que te hacen sentir identificado, aunque te miren raro en la oficina.

Amor propio es el pircing o el tatuaje del que tanto tienes ganas; es faltar al trabajo porque estar triste, es llorar en el taxi porque no puedes posponer esos sentimientos. Amor propio es mandar al traste todo los señalamientos que nos pueda hacer ésta sociedad tóxica, sin importar la forma que tenga, así se vista de familia, amiga o vecina; amor propio es alejarse de quienes nos hacen daño y por supuesto, amor propio es reconciliarse con esa parte que tanto se ha satanizado, el erotismo.

Amor propio es descubrirse en desnudez ante el espejo, es conectar con la naturaleza, porque de ella venimos, no importa cómo o cuándo; somos parte de ella, con cicatrices, con marcas, con todos los efectos que implica vivir, con cada paso que damos para ganar o perder un día más.

Amor propio es ver más allá de los modelos que el porno nos ha vendido, es aprender que lo asimétrico es perfecto y completamente normal; dejemos de exigirnos a nosotros mismos, cosas que ni siquiera le exigimos a los demás. 

Amor propio es perdonarse el daño y el rechazo que nos han obligado a tenernos, sobre nosotros mismos; con esas piernas o esas caderas, con el acné o la figura que sea, y en esa aceptación, incluir el deseo de lo que nos satisface. Entre cuerpos y erotismo, en un amor sano que parte de nosotros y que sea en pareja o en solitario, el amor propio es una batalla que a diario confrontamos.

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