Cuando las series nacieron

Cuando las series nacieron

Las series han impactado en nuestra vida. Aceptémoslo, sin ellas la cuarentena no hubiera sido lo mismo, aunque no todo es perfecto con ellas, también nos han decepcionado, no diré cuáles, pero hay algunos finales que deseamos nunca haber visto, en tanto que otras solo esperas que llegue su final, porque parecen eternas.

Contrario a lo que muchos creerían, las series de televisión no comenzaron con la llegada de la televisión, sino mucho antes. A principios del siglo XIX, se desarrolló la literatura por entregas en la Inglaterra victoriana. Según David Estaban Cubero, los periódicos comenzaron a publicar novelas en partes para rellenar espacio y evitarse un impuesto, lo que les resultó muy beneficioso pues a las personas les encantó, querían saber más acerca de estas historias que eran publicadas semana a semana. Así que los editores se pusieron listos y empezaron a publicar relatos en serie con giros inesperados a al último momento para mantener al público Interesado y así elevar la venta de periódicos. Hasta que llegó otro invento que llevaría los relatos en serie a otro nivel, un nivel más auditivo.

 Desde principios del siglo XX hasta los años 60 la radio se convirtió en el medio de comunicación predilecto para el entretenimiento, eran muchas las personas que se reunían alrededor de este aparato que emitía señales de audio un domingo para continuar con la historia que los tenía enganchado desde la semana pasada. Lo que aumentó la creación de este tipo de contenido, explorando diferentes géneros, pero los que contaban con mayor popularidad eran el drama y la comedia, incluso este último agrego una característica distintiva a sus shows y fueron las llamadas “risas enlatadas”

Hace muchos ayeres los programas transmitidos en la radio eran en vivo y hasta incluían público. Obvio había acceso limitado y usualmente eran ubicados detrás de una mampara de cristal que evitaba que se escapara cualquier tipo de ruido dentro de la transmisión en vivo, hasta que Eddie Cantor, actor y comediante estadounidense, utilizó de manera improvisada un sombrero de mujer como parte de su rutina de comedia, lo que causó furor entre el público presente y varias risas y aplausos se colaron en la transmisión.

A los radioescuchas y productores les gustó tanto el resultado que buscaron replicarlo ya que a partir de las risas pregrabadas se lograba con mayor facilidad que los oyentes replicaran estas carcajadas. De ahí el nombre de “enlatadas” puesto que surge de la idea de “enlatar” las risas de la audiencia para después reproducirlas en el show. Fuera en vivo o no, las risas enlatadas estaban presentes lo que también fue visto negativamente porque se creía que en si el contenido no era gracioso, solo daba la ilusión de que sí.

Uno de estos programas trasmitidos por la radio fue My favorite husband, un show de comedia emitido de 1948 a 1951, protagonizado por Lucille Ball y Richard Denning, que representó la vida cotidiana de un joven matrimonio que pasaba el rato con sus vecinos y grandes amigos ¿Te suena familiar? Pues es que este tipo de shows eran muy populares en aquella época, debido al tono ligero y optimista de la vida familiar, o sea de este modelo idealizado del hogar en los suburbios de la clase media estadounidense que también era muy usado como publicidad de electrodomésticos. Eso sí, causó revuelo entre la audiencia logrando llegar a la pantalla chica pero esta vez con un toque más de realidad y con el nombre de I love Lucy.

Lucille Ball continuaba como la encantadora e irreverente Lucy, mientras que el papel de su esposo lo tomó Desi Arnaz su verdadero esposo de ese entonces, por lo que la química era innegable. Setenta años más tarde, Disney quiso replicar no sólo esa química en pantalla sino toda esta evolución de las Sitcoms en Wandavision, pasando por las series más celebres de la cultura pop a partir de la primera sitcom de la historia, I love Lucy. Disney es máster en los pequeños detalles y vaya que esta serie está llena de ellos, Incluso podemos ver algunas escenas de I love Lucy y varias referencias que poco a poco nos guiaron a un final un tanto decepcionante. Pese a eso, te la recomiendo. Fue creada por Jac Schaeffer, basada en los personajes de Marvel Comics Vision y Scarlet Witch interpretados por Paul Bettany y Elizabeth Olsen respectivamente.

Cuando llegó el fin de I love Lucy, se apostó por una serie western con capítulos de 60 minutos e imágenes a color llamada Bonanza la cual se emitió entre 1959 y 1973.

Contó con 14 temporadas gracias a sus patrocinadores que la salvaron de no ser inmediatamente cancelada, igual todo fue parte de una táctica para generar más ganancias ya que era el primer programa de televisión filmado a color, lo que aumentó las ventas de novedosos televisores llenos de color. De cualquier modo, también se tomaban riesgos y es que en ese mismo año se emitió la serie The Twilight Zone, un experimento para contar historias de ciencia ficción que rompió con la programación habitual durante cinco años.

Poco a poco las series fueron perfeccionando sus contenidos llegando a tener una producción tan grande como la de una película, sin mencionar que las series (en especial las sitcoms) tenían esta fama de contenido chafa y simplón que solo buscaba vender algún producto, algo de lo que también hacen burla en Wandavision ¿Quieres saber más? Te espero la próxima semana. No olvides visitar nuestras redes sociales y la página de Spotmex.com.mx ahí encontraras más sorpresas visuales.

Yo soy Daniela Zulikey, hasta la próxima,

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