Cine de Terror (Parte 1)

Cine de Terror (Parte 1)

La muerte ha llegado a este pequeño pueblo llamado Experimento Z1-13, bienvenido… Y debido a la temporada estará dedicado a esas cintas que nos hacen sentir miedo (o al menos lo intentan).

El cine siempre ha estado ligado al asombro, y de alguna manera también al temor de lo que está en la pantalla. Tal vez a quienes crecimos con el cine nos parece absurda la idea de asustarnos con lo que se proyecta, pero quienes estuvieron presentes en las primeras proyecciones de los Lumière, no pensaron lo mismo. Por allá del año 1895 en la oscuridad de un sótano de Paris, se encontraban los primeros testigos de lo terrorífico que puede llegar a ser el cine. Creer que sus cuerpos iban a terminar desmembrados por el paso del tren fue el pensamiento que sembró el pánico en la oscura habitación y provocó que algunos corrieran despavoridos. Ahora imagina ver horribles monstruos y temibles apariciones proyectadas en una enorme pantalla. Aterrador

Pero antes del cine, estaba la literatura que de igual manera nos envolvía y sembraba en nosotros el miedo a partir de las letras y como nuestra imaginación lo proyectaba. Grandes clásicos como Frankenstein, de Mary Shelly, del Dr. Jekyll and Mr. Hyde (1886) de R.L. Stevenson y de Drácula (1897) de Bram Stoker abrieron las puertas de este tenebroso género. Incluso hay quien asegura que es a través de los sueños que estos autores consiguieron darles vida a estos populares personajes. De esta manera el cine tomó elementos de la literatura de horror, haciendo de nuestras peores pesadillas una “realidad”. En este punto el cine parece definido por su condición fantástica, siendo los protagonistas monstruos, vampiros, hombres-lobos y zombies, en pocas palabras seres que no tienen cabida posible en la naturaleza.

Georges Méliès fue el primero en aventurarse a transitar en este territorio desconocido, dándole vida al primer film de terror o mejor dicho cortometraje debido a que dura poco más de tres minutos. House of the Devil de 1896, muestra a Mefistófeles, un agente del diablo.

La historia es simple, pero fue suficiente para que se continuara explorando estos relatos, tal como lo hizo J Searle Dawley quien dirigió y produjo la primera adaptación cinematográfica de la obra de Mary Shelley, en el año de 1910.

Sin embargo, el movimiento cinematográfico que se encuentra en el corazón mismo del género de terror, es el expresionismo alemán, debido a sus manifestaciones acerca de lo irracional, sexual, lo sobrenatural, incluso demoniaco y fantástico. Dicho movimiento buscaba expresar la visión del artista como una interpretación subjetiva que deformaba la realidad. Y debido al contexto histórico que atravesaba Alemania, el expresionismo también se entiende como la faceta artística del pesimismo de la época, caracterizada por la pérdida de la fe de una Alemania vencida, azotada por la crisis.

Es así que en medio de este ambiente lúgubre se produce El gabinete del Dr. Caligari de Robert Wiene, considerada la primera gran película de terror, marcando un estilo visual oscuro y opresivo que terminaría caracterizando al género. El constante uso de sombras, las formas puntiagudas, ambientes en ángulos inusuales e inquietantes escenarios decorados provocarían en el espectador la emoción más antigua de la humanidad: el miedo. Juajajaja

El gabinete del Dr. Caligari

Dos años después, en 1922 uno de los clásicos volvería del más allá para atormentarnos. F. W. Murnau, maestro de la puesta en escena, trae la cinta que se convirtió en el referente del cine de terror, Nosferatu. Una adaptación libre de la famosa novela Drácula de Bram Stoker y que debido a que Murnau no consiguió los derechos para comenzar con la producción de la película, decidió hacerle algunos cambios para que no se notara la similitud con la obra de Stoker. Aun así, es necesario mencionar que la criatura malévola y despiadada que residía en Transilvania, tenía varias diferencias físicas a las de su amigo Drácula, pues vaya que el personaje interpretado por Max Schreck era aterrador, nada que ver con la imagen aristocrática romántica que proyectaba Drácula. Aun con todo y eso no puedo evitar que la viuda de Stoker se enterará y contratacará con una demanda por infringir los derechos de autor. Lo peor se vio cuando ganó el juicio y el tribunal ordenó que toda la obra de Nosferatu fuera destruida. Por suerte la cinta ya se había distribuido por todo el mundo, lo que logró que se conservaran algunas copias. Las nuevas generaciones pueden disfrutar de una de las películas más icónicas del horror, aunque no esperen tener el mismo efecto que quienes la vieron en su estreno.

Pero el género apenas estaba sentando sus bases en la década de los 30, misma que ha sido catalogada como la edad de oro del cine de horror. En palabras de Lovecraft no hay mayor miedo, que el miedo a lo desconocido y en estos años el cine apenas se estaba descubriendo, por lo que asustarse era una tarea más fácil que en la actualidad.

El mundo se mueve con dinero y la Universal Pictures lo sabe, por lo que comenzó a producir varias películas con los monstruos más icónicos de la historia del cine y también de la cultura popular.  Drácula, Frankenstein, La momia, El hombre invisible y El hombre lobo, aterrorizaban a los asistentes de los antiguos cines. Por otro lado, el cine fue usado como un mecanismo de defensa ante la cruel realidad a la que se enfrentaba el mundo, llevarse un buen susto por personajes irreales, ayudaba a liberarse de tensiones y por momentos hacia olvidar de los verdaderos monstruos.

Después de 1939, el monstruo más real de todos aparece por segunda ocasión en la escena mundial. La guerra no solo se llevó miles de vidas humanas, sino que también cambio al mundo y lo que habita en él, cambio el arte, el cine y claro, el género de horror, que ahora vendría acompañado por la ciencia ficción. El resultado fueron cintas como La cosa, La invasión de los ladrones de cuerpos, Tarántula y Godzilla. Ishiro Honda trajo en 1954, una de las películas con mayor producción que se había visto en Japón, llena de efectos especiales y con un alto presupuesto. Este éxito en taquilla rencarnaba las secuelas de Japón tras la guerra, pues el famoso monstruo de medidas extraordinarias fue el producto de la radiación que desencadeno el ataque de la bomba atómica.

De esta manera los miedos son desplazados a otros terrenos, en este caso en relación a la ciencia y los avances tecnológicos que las grandes potencias se empeñaban en conseguir a como fuera lugar.

A partir de este momento, el mal tomará diferentes formas… Pero eso lo sabrás la siguiente semana. Y joder Pablo no olvides darle compartir y ver todas las películas anteriormente mencionadas. Hasta la próxima.

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