¡Ay, mis hijos!

¡Ay, mis hijos!

¿Un soldado en cada hijo te dio?

Todo mexicano conoce bien la frase «¡Ay, mis hijos!», seguramente más de una vez algún tío te contó que él mismo lo escuchó una madrugada que andaba caminando por una calle vacía y medio oscura al regresar a su casa después de una «buena parranda» con su compadre. Esta historia siempre viene acompañada de una mujer vestida de blanco que vaga por las calles más solitarias de los pueblitos llenándolas con su penoso lamento que estremece a todo aquel que tiene la suerte o, mala suerte de escucharlo.

La leyenda de la llorona es tan antigua como la vida misma del país, tanto así que no se conoce a ciencia cierta su origen pero aún así no pierde vigencia hasta nuestros días y, especialmente en estas fechas en la que nuestra celebración a la muerte se acerca, se le recuerda mucho a esa figura femenina tan espeluznante y aterradora que todos temen toparse.

Aunque de una leyenda se trata, bien sabemos que México a pesar de considerarse e intentar ser «moderno» refleja su apego a su propia historia y tradición día con día. Lamentablemente este lamento no sólo se retrata en tan conocida fábula sino que lo encarnan cientos, sino es que miles de mujeres a lo largo y ancho del país todos los días del año.

El día de muertos se celebra tradicionalmente en México el 1 y 2 de noviembre pero se vive los 365 días del año, desgraciadamente ESTA es nuestra realidad. Diariamente más de una familia pierde un ser querido y probablemente no vuelve a saber nada de él o ella nunca más; si tienen suerte, de una u otra forma logran obtener un cuerpo inerte (o parte de) al cual pueden llorarle enterradx en algún digno sepulcro que puedan darle.

Supuestamente cifras oficiales emitidas por parte de la Segob a inicios de este caótico año, señalan que hay actualmente 61,637 personas desaparececidas, registros que vienen desde la década de los 60’s y que tuvo una alza importante a partir del inicio de la tan famosa «guerra contra el narcotráfico» en 2006 dada durante el sexenio de Calderón.

Sin embargo, cabe destacar que dichas cifras fueron rechazadas por familiares de personas desaparecidas, organizaciones civiles y expertos en la materia asegurando no ver transparencia en el registro y metodología del conteo, además de también señalar que las fiscalías y procuradurías mantienen un posible subregistro donde asientan los casos con otros delitos.

De cualquier manera, más (muchísimas más) de 61 mil madres han lamentado la muerte de sus hijxs, porque no hay nada más seguro en esta vida que eso: la muerte y, mucho más tratándose de un país inundado por la inseguridad, corrupción y violencia como lo es México, pero también desbordado de esperanza cargada por esas madres que anhelan volver a encontrar a lxs hijxs que les fueron arrebatadxs.

No hace falta dar ejemplos porque tenemos muchísimos para mencionar, lo que hace falta es reflexionar sobre la respuesta a esta pregunta: ¿Qué cosecha un país que siembra muertos?

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