Aikido Emocional

Aikido Emocional

¿Cuántas veces has escuchado el término inteligencia emocional? Apuesto que muchas, ya sea que te lo hayan dicho a ti o alguien más e incluso que tú lo hayas mencionado. Pero quiero contarte que la inteligencia emocional es una habilidad que requiere de tiempo y práctica.

Desde muy temprano aprendimos a catalogar a las emociones como buenas y malas, ¡grave error! Las emociones solo son una reacción a un estímulo externo y no hay mucha ciencia como para querer decir que si te sientes triste estas mal o que si estas feliz es estar bien…

Para combatir esta situación es muy importante que comencemos a reconocer nuestras emociones y a darles un nombre especifico, hay demasiados calificativos para que jamás demos una respuesta vacía ahora que nos pregunten ¿Cómo estás?

Posteriormente identificar como nos hacen sentir estas emociones físicamente, tal vez cuando te enojas sientes un nudo en la garganta o te dan ganas de llorar, saber cómo es que reacciona nuestro cuerpo nos va ayudar a posteriormente disociar las situaciones en las que nos encontramos.

Una vez que reconozcamos nuestras emociones ahora si podemos hablar de la inteligencia emocional. Hay una estrategia muy interesante al respecto que es AIKIDO, esta estrategia viene de las artes marciales de Japón, su filosofía dice “Usar la fuerza del oponente a nuestro favor” esto aplicado a la inteligencia emocional nos dice que observemos la fuerza con la que nos agraden y sacar algo positivo de ello, por ejemplo que ese insulto es más bien la característica de nuestro agresor, porque nadie da lo que no tiene, y pensar que no nos afecta, sino más bien la persona que nos agredió es la verdaderamente afectada.

Sentir las diferentes emociones, es lo mejor que nos pudo ocurrir, ¡Nos recuerda que estamos vivos!

Dato sumamente innecesario.

La expresión tan común que pertenece o perteneció a nuestro vocabulario, se remonta a la segunda intervención francesa. Los nativos del país se lograban aprender una que otra palabra de manera viciada, una de ellas era “no se” que en francés se escribe “je ne sais pas” (yen sepag) y por ende solo pronunciaban “sepa” y esa era la forma de traducir él “no se”   ¡Interesante!

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